martes, 19 de octubre de 2010

Contracorriente

Cada vez tenemos más canales de televisión y cada vez nos quejamos con mayor insistencia que la oferta de los mismos es muy pero que muy limitada. Al contrario de lo que pudiera parecer, con la limitación de la publicidad al ente público, bajo mi punto de vista y tirando de programas de producción propia, TVE, sobretodo en su vertiente marginal (la 2) ha retomado con bríos un ejercicio que en teoría debería ser común a cada canal, tanto públicos como privados: el de Servicio Público.

Hace años tuve la ocasión de estudiar con la más despampanante profesora que haya tenido nunca (una danesa madre de dos hijas que respondía al arquetipo de nórdica cañón que a uno le viene a la mente cuando piensa en Dinamarca, Suecia, Noruega y similares) una asignatura donde se nos hacía reflexionar sobre el sistema público de radiotelevisión de los países y los diferentes modelos existentes (tanto de financiación como de orientación en sus contenidos). Por aquel entonces el recién nombrado gobierno de ZP, joven e inocente aún, había convocado a su consejo de sabios para redefinir las líneas maestras de un ente que había salido muy perjudicado tras la manifiesta y descarada manipulación de los sucesivos gobiernos del señor Aznar. Aquella experiencia fue bastante fallida en el sentido que no varió casi nada el status quo del ente, pero años después, producto de la presión de los canales privados y los recortes para aliviar el déficit público, RTVE ha sufrido un cambio en su sistema de financiación que ha llevado, necesariamente, a un cambio en la manera de interaccionar con las audiencias: dando primacía a la producción propia y tirando de documentales y programas de carácter informativo.

Historia reciente aparte, desde su puesta en marcha y hasta que varíe su línea de trabajo - si es que lo hace y esperemos que no -, llevo defendiendo la programación de la televisión regional en pañales de mi tierra. En mi modesta opinión, su espíritu entronca con eso llamado "servicio público" que tan bien hacen la BBC, Danmarks Radio y algún otro gran ente arquetípico. Ayer mismo, sin ir más lejos, echaron Soy vecino, un formato muy similar a los Callejeros, Españoles por el mundo y similares, pero con un pequeño detalle. El énfasis no está puesto en entretener, como éstos últimos, si no en formar e informar, en este caso, de las realidades cotidianas que conviven con nosotros sin saberlo. El de ayer iba de barreras arquitectónicas y podéis verlo aquí: Soy vecino 18 de Octubre. Dura veintipocos minutos y merece mucho la pena.

En esa línea hay otro programa, Objetivo desarrollo, que recorre los proyectos de desarrollo de países del sur. Nuevamente el formato es muy similar: reportero con cámara que actúa como testigo y se relaciona con la realidad que nos pretenden mostrar. El resultado nuevamente es muy reseñable aunque tiene pegas. La principal es que, al estar detrás del proyecto la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), a veces peca de propagandístico. El conductor/reportero, Miguel Ángel Cabezas, en ocasiones, bajo mi punto de vista, "fuerza" las entrevistas y media demasiado en los testimonios de los implicados - terminando sus frases, apostillando ideas que se entienden con otras palabras... Esto último, evidentemente, no deja de ser una valoración subjetiva - todos tenemos nuestras manías -, pero que no empaña para nada el valor de este programa que se emite los Miércoles a eso de las 23:30 cuando el fútbol no lo impide. Os dejo por si os puede el interés el Objetivo Desarrollo emitido el 13 de Octubre sobre Mozambique.

A todo lo dicho, frente a aquellos programas donde desaparece la figura del reportero en aras de una fingida "objetividad" (el recurso del punto de vista que entronca con las tesis del "Cine Ojo" del señor Dziga Vertov, estas producciones del Canal Extremadura incorporan la figura mediadora del reportero que nos explica la realidad, una figura que refuerza la idea de labor formativa e informativa de estos formatos.

5 comentarios:

La Tremolina... dijo...

Qué le voy a decir yo, siendo Castilla La Mancha quién lanzó al estrellato la Hora Chanante :)

Txetun: dijo...

La Hora Chanante originariamente la echaban en la Paramount Comedy, pero el estrellato se lo ha dado youtube "a posteriori". De todos modos, tú ya sabes que lo del "humor manchego" se remonta a "Amanece, que no es poco" y ahora también se incluye a José Mota, algo así como cuando se nombró a Neil Young padrino del grunge.

Anónimo dijo...

Informativa y servicio público, totalmente de acuerdo (RNE hace mucho esto y me encanta).

Formativa..No estoy de acuerdo, por que se termina dando opinión y creando doctrina. Tal como sucede ahora en los medios de opinión.

Por cierto, guay el post.

Izzy.

Txetun: dijo...

Uff, esto llevaría para un debate eterno, pero tu argumento de no es formativa porque da opinión...

Por esa regla de tres la universidad no es formativa, ¿no? Porque quién más, quién menos entre el profesorado muestra su opinión, aunque sea en el ejercicio de la libertad de cátedra.

De todos modos yo hablo de las tres grandes funciones de los medios de comunicación: Informar, formar y entretener. Creo que mientras la radiotelevisión pública debería poner énfasis en las dos primeras - lo que no quita que también comparta la tercera - la privada sigue una estrategia de fomentar la última hasta en los espacios donde deberían primar las dos primeras (p.ej. informativos).

Lo que tú propones es más complejo, me temo, e iría enlazado con la discusión entre la objetividad y la subjetividad y la teoría de los géneros periodísticos (Información, opinión, interpretación).

Un abrazo

La Tremolina... dijo...

Igual lo del humor manchego hay que reducirlo a "humor albaceteño"?